Encuentro de MFA

Encuentro de MFA

El Domingo 10 de febrero tuvo lugar el encuentro de los miembros de MFA de Madrid en el que el padre Andrés desarrolló una conferencia alrededor de la cual posteriormente mantuvimos un interesante debate.  

En primer lugar, el padre Andrés celebró misa en la capilla del colegio y las familias asistimos en un ambiente sereno, reconfortante e íntimo. 

Tras la misa, los adultos mantuvimos la reunión con el padre. 

El padre Andrés centró su charla en las bienaventuranzas del evangelio de Lucas, desarrolladas en cuatro bienaventuranzas y en cuatro ayes que Jesús predica ante una muchedumbre. 

Podemos resumirlas en «Bienaventurados los pobres, los hambrientos, los odiados y los que lloran», frente a los ayes: «Ay de los ricos, de los saciados, de los que reís y de los que hablan bien».  

Las preguntas que el padre Andrés nos planteó a raíz de la lectura y sobre las que charlamos y reflexionamos fueron «¿Nos sentimos concernidos en esa muchedumbre? ¿Somos invitados a vivir y a cambiar? ¿De qué nos nutrimos y qué priorizamos? ¿Sabemos compartir?». 

El debate fue rico e interesante y el diálogo acabó centrándose en la encíclica Laudato Si del Papa Francisco que entronca con las bienaventuranzas en el sentido de los valores que la prédica de Cristo nos evoca. Aquí leemos un extracto: «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?». De manera que la reflexión se centra en torno a nuestra responsabilidad como padres, como testadores de un mundo dejado a nuestros herederos. Profundizamos en preguntas claves de nuestra existencia y nuestro papel en el mundo, en el Plan de Dios como cristianos, preguntas de difícil respuesta, pero que puestas en común, compartidas entre la familia Albertiana, nos enseñan, nos inducen a interiorizar. Estos encuentros, estas charlas, se convierten en trasmisores  de Paz, de Amor, de Valores y de Fe, y nosotros, humildes miembros, nos acabamos convirtiendo en una pieza más, insustituible, necesaria y única del engranaje fabuloso del motor cristiano. 

Las preguntas más debatidas y compartidas fueron acerca de nuestro papel en el mundo, el sentido de la vida, la razón de por qué trabajamos y luchamos o para qué nos necesita esta tierra. 

Cada vez que me siento delante del folio en blanco, me planteo con miedo e ilusión por igual, si seré capaz de transmitir la profundidad del sentimiento que cada encuentro con mi familia Albertiana representa.  

Os animo a participar, a venir, charlar y compartir. Solamente se trata de eso, de abrirse a las dudas, al miedo, a la imperfección, y a través del mensaje de Cristo y el ejemplo de la Madre Alberta, conseguir mejorar y ser capaces de convertirnos en ejemplo vivo para nuestros hijos y los demás. 

“La humildad es el fundamento de todo” (M. Alberta) 

Os aseguro que os cambiará la vida. 

Andrés Cortes 

MFA-MAdrid 

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