La infancia está llena de descubrimientos, pero también de pequeñas decepciones: juegos que no salen como esperaban, torres que se caen, turnos que tardan en llegar, errores que cuestan. En todas estas situaciones aparece una emoción muy habitual y, a veces, difícil de gestionar: la frustración.
Desde el colegio, creemos que educar también es acompañar emocionalmente. Por eso, hemos preparado una selección de cuentos especialmente pensados para la etapa de Infantil (2 a 5 años), que permiten a los niños poner nombre a lo que sienten, entender que no están solos y descubrir, poco a poco, cómo afrontar esos momentos difíciles.
Los cuentos son una herramienta poderosa: enseñan sin dar lecciones, emocionan sin presionar y, sobre todo, permiten que cada niño se reconozca a su ritmo en las historias que escucha. Leer juntos es, además, una forma preciosa de fortalecer el vínculo familiar y abrir espacios de diálogo sobre lo que de verdad importa.
Leer juntos es mucho más que una rutina: es crear un espacio seguro donde pueden hablar de lo que les pasa, sentirse comprendidos y descubrir recursos para crecer.
Y aunque estos cuentos están pensados para los más pequeños… en el fondo, los cuentos no tienen edad. A todos, en algún momento, nos ayudan a recordar que equivocarse no es fallar, que pedir ayuda es valiente y que cada emoción, incluso la frustración, tiene algo que enseñarnos.
Cuentos para acompañar la frustración (0 a 5 años):
- Edad recomendada: 2–3 años
Lecturas sencillas, visuales y repetitivas para nombrar emociones.
Mi monstruito de la frustración– Tracey Moroney
¿De qué trata?
Un monstruito aparece cada vez que el protagonista se frustra. Juntos aprenderán a calmarse.
Para qué sirve:
Introduce la emoción de forma concreta. Muy útil para empezar a hablar del enfado y cómo bajarlo.
Adiós, enfado. ¡Hola, calma! – El Bosque de las Emociones
¿De qué trata?
Animales del bosque enseñan cómo calmar el enfado.
Para qué sirve:
Enseña rutinas de autorregulación (respirar, pensar, pedir ayuda). Muy práctico.
- Edad recomendada: 3–4 años
Historias que identifican la frustración y proponen soluciones.
¡Qué rabia de juego! – Susanna Isern
¿De qué trata?
Nora se enfada mucho cuando pierde. Aprende a disfrutar sin ganar.
Para qué sirve:
Perfecto para hablar de juegos, rabietas y tolerancia a perder.
Mapache quiere ser el primero – Susanna Isern
¿De qué trata?
Mapache siempre quiere ganar. Descubre que no hace falta competir todo el tiempo.
Para qué sirve:
Ayuda a moderar actitudes competitivas y a valorar la colaboración.
¿Cómo fue tu día? – Susanna Isern
¿De qué trata?
Distintos animales cuentan cómo se han sentido durante el día.
Para qué sirve:
Fomenta el diálogo emocional. Ideal para la rutina nocturna.
Bogo Quierelotodo – Susanna Isern
¿De qué trata?
Bogo quiere tenerlo y saberlo todo, pero no siempre puede.
Para qué sirve:
Ayuda a aceptar límites y valorar el presente.
- Edad recomendada: 4–6 años
Cuentos con mensajes más complejos sobre identidad, superación y autoestima.
Sofía, la vaca que amaba la música – Geoffroy de Pennart
¿De qué trata?
Sofía no encuentra su talento, pero no se rinde.
Para qué sirve:
Ideal para trabajar la frustración ante el error y la perseverancia.
El lobo que quería cambiar de color – Orianne Lallemand
¿De qué trata?
El lobo prueba mil colores hasta aceptar el suyo.
Para qué sirve:
Habla de autoaceptación y frustración por no gustarse.
Orejas de mariposa – Luisa Aguilar
¿De qué trata?
Una niña transforma las burlas en fortalezas.
Para qué sirve:
Fomenta la resiliencia frente a la frustración social o la diferencia.
El cazo de Lorenzo – Isabelle Carrier
¿De qué trata?
Lorenzo tiene dificultades (su cazo) y aprende a vivir con ellas.
Para qué sirve:
Refuerza la empatía, aceptación y confianza en uno mismo.
El peor día de mi vida – Birgitta Sif
¿De qué trata?
Nada sale bien. El protagonista aprende que todo pasa.
Para qué sirve:
Ayuda a relativizar los días malos y a expresar lo que se siente.
¡Yo pienso, yo soy! – Louise L. Hay
¿De qué trata?
Afirmaciones positivas para trabajar autoestima y calma interior.
Para qué sirve:
Ideal para prevenir bloqueos por frustración y reforzar seguridad emocional.
¿Cómo leer estos cuentos en casa?
Elige un momento tranquilo, sin prisas. Puede ser después de cenar o antes de dormir. Lee despacio, permitiendo que tu hijo/a observe las ilustraciones y haga preguntas. Habla sobre el personaje: “¿Te ha pasado alguna vez como a él?” Valida sus emociones: “Es normal enfadarse cuando algo no sale”. Relaciona con su día a día: juegos, escuela, hermanos… Repite los cuentos: en estas edades, la repetición consolida el aprendizaje emocional.


